Zona de Mi Verdadero Yo

El cuerpo es mi amigo, que con el destino ayuda a subir de nivel el espíritu, por estar vinculados no hay distancia ni tiempo ni lugar; el cuerpo solo es un objeto para darse cuenta.

Cada vez más, dependiendo de qué tanto sabe de la zona de Mi verdadero yo, el misterio se acercará más. El misterio es la trascendencia y ese poder de prestigio es el espíritu.

Con la necedad de uno mismo, la luz de la vida eterna hace que se abandone la conciencia. Por lo tanto, un rastro de caos y delirio de discernimiento hace que se sumerja en el pasado, le tienta sacando atracción de la fantasía, que es la búsqueda del futuro que aún no ha llegado.



La fantasía de hacer la meditación hace que la conciencia se fije. El no pensar es como se genera el pensamiento, la conciencia que trata de controlar la fantasía, es una fantasía. Relájese. Las letras que se escriben para prohibir un grafiti son ya el grafiti. Cultive el poder de vencer para poder ganarle al pensamiento y así el ruido de los tres mundos no le invada. Manténgase siempre despierto y quédese aquí.

El fenómeno nos hace conscientes del presente, en el mundo actual, vestimos con esta ropa que es el cuerpo, pero en el mundo del más allá tenemos un cuerpo energético de pura energía espiritual. La energía es el amor. El lugar puro de Mi verdadero yo, que sabe la ley del amor, obtiene el camino por el flujo de la energía.



Darse cuenta del saber lo que está despierto, es sentir el cuerpo, por fuera y por dentro, y ver lo que siento, expandiendo el camino de la energía de la conciencia para poder madurar.

Por dividir el objeto, el yo se crea una vida protagónica para sí mismo y se pierde la pureza original. La conciencia que se atrae por cosas de fuera, la llevamos hacia dentro, hacia nosotros mismos; se debe saber que no hay ni una sola cosa que se tenga que calificar de sí. Por la energía pura del espíritu y por la tranquilidad de la meditación se reconoce la conciencia; por lo tanto, se tiene que dar cuenta de que nunca se fue de su mirada.